viernes, noviembre 27, 2009

Fuerza Natural/ Dos conciertos / Cuatro conciertos

Fue Gustavo Cerati una vez más. Lo logró. Regresó al país, dio cuatro conciertos y por un azar afortunado pude verlo dos veces. Estuvo en Monterrey, Guadalajara y cerró con dos noches memorables en el Auditorio Nacional.

Para la primera noche en el DF tenía un boleto adquirido desde septiembre. Primera fila... del piso 1. Para la segunda fecha, el miércoles pasado, fue diferente. Medio aburrido escribia sobre el Atlético de Madrid y me llegó la llamada providencial de mi contacto en el Auditorio. Y de repente me vi con dos entradas preferentes (fila M) para una nueva cita con el bonaerense y su banda. Y a mi, que casi no me gustan los conciertos... Y de Cerati...

DOS X UNO
Debo decir que ambos conciertos fueron copia carbón, así que basta con comentar lo que pasó en el primero. Puntual, 8.33 pm, sale Gus, de negro, la banda completa de negro, y arrancan con Fuerza natural (antes de continuar, debo decir que me resistí para rastrear el setlist y cómo estuvieron los shows de GDL y MTY, así que yo iba en ceros). A partir de entonces tocó, durante poco más de una hora, el nuevo disco, casi completo, pues dejó una canción para más tarde.

Y qué decir. No escuché el nuevo material con afán de aprenderme-las-canciones-y-cantarlas. No. Lo hice mio con naturalidad, como el fan que compra con ilusión el disco nuevo de uno de sus cantantes favoritos en español y, como consta en un post anterior, el álbum me atropelló. Así, mientras Cerati desenredaba el hilo, cada momento era disfrutable. Ahí estuvieron Desastre, Cactus, Amor sin rodeos, Rapto, Deja vu, Magia, Convoy y Dominó interpretados por un Cerati Clark también emocionado de compartir con la banda de la capital.

Y claro, hay temas favoritos: debo mencionar dos: la hermosa Sal y mi gran preferida, Tracción a sangre, una canción de esas que cantas sin dejar nada en la garganta, que emocionan y erizan la piel. "Y siento/que pasan los días/ y sigo adelante/ tracción a sangre/ tras una melodia...".

La primera parte terminó con He visto a Lucy. Después, el primer corte, aire para la banda (geniales Fernando Samalea, Fernando Nalé, Gonzalo Córdoba, Richard Coleman, Anita Álvarez de Toledo y Leandro Fresco) y cambio de vestuario. Pocos minutos y surge de nuevo Gustavo, de blanco, solo, con guitarra acústica para recordar a Mercedes Sosa, la cantante argentina. Y entre manos, un tema antiguo de Soda Stereo (el único del grupo que tocaría en la noche): Zona de promesas. Fue de lo más emotivo, una ejecución sencilla pero sentimental y powerful. Ya saben (los que saben) "tarda en llegar/y al final/ al final/ hay recompensas".

Ya instalados en el mood de ayeres gloriosos, Cerati se despachó tres canciones viejas, muy viejas, rescatadas de días idos y un pasado mejor: la sorprendente Te llevo para que me lleves (apoyado por la sensual Anita Álvarez), Marea de venus y la discotequera Pulsar.

Prosiguió el argentino con más beat para mover la osamenta. La excepción fue ovacionadísima, lo mismo que Paseo inmoral y Cosas imposibles. Para bajar a tierra, dos canciones intensas, del Cerati herido, ambas de desamor y optimismo (aunque sea contradictorio): Crimen y Adiós. Como sucedió con Tracción a sangre, fueron momentos para dejar de ver y soltar la voz, para disfrutar la emoción del GC más profundo, del letrista que desde tiempos de SS no ha parado de escribir, de girar y emocionar.

Hacia el final, cuando se han ido más de dos horas de concierto, sacó de la nada el último track de Fuerza Natural, una canción escondida que se titula # (en palabras Numeral) y que, sin afán de exagerar, es un poema bello y extraño, que sólo tiene conexión en la sucesión de números, del 1 al 13.

# fue la última gran canción, junto con el adorable Puente. Como acostumbra desde los días del Ahí vamos, Gustavo se despidió con Lago en el cielo y Jugo de luna que, debo decirlo, no son de mis rolas favoritas. Sin embargo todo se desarrolló tan bien (pero tan bien) y había tan buen rock en el aire que ambos temas me parecieron respetables.

Al terminar, sin rodeos, Gus y compañía dijeron adiós y no hubo largas despedidas ni mucho tiempo para aplaudirles (lo mismo sucedió en el segundo concierto). Desaparecieron del escenario, acabó el concierto (11:05 pm) y con él llegó la bipolar satisfacción-nostalgia de un show grande que en algún momento tenía que parar. Y hoy, nada, no queda más que esperar que la próxima vez sea tan mágica. ¿Cuándo será? Quien lo sabe... pero si tarda en llegar esperaremos la recompensa.

Y como dice el ya cincuentón Cerati: "11 yo, 12 vos, 13 paré de contar". Buenas noches queridos chacs.


viernes, noviembre 20, 2009

LO DE PÁEZ EN PUEBLA

Es evidente que de lo que más escribo es de música. Y conciertos. Pero es inevitable. No hay día en que no tenga algo que ver con mi vida, pues simplemente no puedo ir a correr, por ejemplo, sin llevarme un ipod. Tampoco viajo en el metro sin él (aunque ahí lo alterno con la lectura de una revista o un libro). Siempre que me meto a bañar pongo algo en el radio y cuando estoy en la compu suena el itunes, indefectiblemente (ahora mismo el disco 1 del Mellon Collie... subtitulado Dawn to dusk, para los enterados de los SP). Y en el trabajo lo mismo, atormento a unas y seguro aliviano a otros con la musica que pongo. Lo siento. I can't help it...

Lo anterior es materia de otro post. En esta ocasión no quería dejar de contarles que el sábado pasado (14 de noviembre) Fito Páez se presentó por primera vez en Puebla (de Los Ángeles, para los creyentes, y de Zaragoza, para los republicanos juaristas) y dio un conciertazo, en pleno zócalo de la ciudad. El motivo: la casi clausura del 11 Festival Internacional de Puebla (sí, leyeron bien, hay un Festival Internacional de Puebla y lleva 11 ediciones).

Páez (saco oscuro, delgadísimo, cabello ensortijado y revuelto, camisa de cuello de tortuga) empezó el recital antes de la hora pactada. Faltaban cinco para las ocho y sin mayor preámbulo salió al escenario junto a la banda que lo acompaña actualmente (se hacen llamar Coki y Los Killer Burritos, o algo así) y arrancó el periplo que se extendería por casi dos horas. Entre canciones nuevas (del álbum No sé si es Baires o Madrid) y clásicos de antaño, el de Rosario fue tejiendo un concierto progresivo, no en el sentido de que tocara a la King Crimson sino que fue subiendo de tono, poco a poco, hasta terminar en un punto en que todos, publico y artista, quedaron visiblemente satisfechos.

De las canciones recuerdo '11 y 6', 'Naturaleza sangre', 'A rodar mi vida', 'Un vestido y un amor', una versión muy emotiva de 'Al lado del camino', 'Circo beat', 'Eso que llevas ahí', 'Sigue girando' y 'Mariposa technicolor', con la que cerró el concierto. Evidentemente tocó muchas más y, de todas, la que más me gustó fue 'Ciudad de pobres corazones', una pieza muy recomendable para quienes no manejen el rock de este argentinazo, pues tiene una letra poderosísima que en vivo explota con furia de guitarras y batería machacante. Y de Fito, bueno, él lucía muy a gusto, ora en el teclado, ora con la guitarra y en otros momentos concentrado sólo en su voz, que en realidad no tiene nada de especial, pues en su caso importa más lo que canta a cómo lo canta. Y el feeling, la emoción indescriptible.

Al final, contrario a lo esperado, se puede decir que la banda poblana rockea. La explanada estaba llena, había muy buen ambiente, la gente se sabía las canciones (los que no también se veían contentos) y hasta los paisajes circundantes hicieron lo suyo, pues para alguien que está habituado a los conciertos del zócalo del DF (que suele ser sucio, muy oscuro, llano y en extremo masivo) fue muy emotivo pasar esas dos horas en una plaza arbolada, iluminada, con jardines y fuente al centro y como telón de fondo del escenario la catedral enorme, levantada en la época colonial (es una obra maestra del 'Neopreno', dirían por ahí).


Y bueno, que decir de las cemitas poblanas para aplacar la tripa antes del viaje de regreso. Un manjar de dioses. Y el chocolate. Motivos de otro post. Y bien por Páez, en resumen, que se brindó, tocó gratis, sin escatimar antes de su actuación en el nuevo antro de moda de la capital, el Voila Acoustique, de Polanco, que el martes pasado cobró nomás $800 pesos por ver al rosarino...


****E N CO R E****
Ya dentro de un rato les contaré como estuvo lo de Faith No More en el Salón 21 (aunque no haya palabras para comentar un concierto tan bueno) y la concurridísima tocada que Enrique Bunbury ofreció para sus fieles discipulos en el Gran Gigante, la catedral futbolera del país, el Puto Azteca, tal como lo calificó el zaragozano, a manera de homenaje.

Mientras cuidense. Nos estamos leyendo.

jueves, noviembre 19, 2009

APLICATION (actualizada)


Ningún doctorado otorga inmunidad ante las chacaleces. Y claro, tampoco da la habilidad necesaria para protegerse. Me desquité y cayó el Moreno. Ni modo, así es esto de las gelatinas. Yo no quería pero te pusiste de 'pechito'. Saludos.

miércoles, noviembre 18, 2009

APLICATION


Hay veces en la vida en las que se debe reconocer cuando 'te la aplican'. Evidentemente hay diferentes niveles de 'aplication'; ya saben, desde que el cajero automático te dé billetes falsos de 200, te vendan un cd pirata que en lugar de 'los años dorados del rock' contenga rolas de 'los años dorados del reguetón' o que cuando pides una orden de pastor sin piña te la traigan con mucha piña. O como la estafa del siglo, aplicada por Air Madrid al Moreno, que hizo que los 8 mil pesos recaudados en el Sabutón se esfumaran, literalmente, en el aire.

Sin embargo, hay 'aplications' que te hacen reír. Clásicas que uno se sabe pero no se aprende. Como la de la imagen, recién aplicadita por el Pandillero a un servidor vía messenger.

La verdad sí me ví como el Genaro, un cliente habitual de las chacalidades del Chali, quien, honor a quien honor merece, es un máster en estos menesteres (me la debes...). Un saludos Chacs.

martes, noviembre 17, 2009

Requiem por una Mata

Hola queridos bloggeritos. Me disculpo por tantos meses de ausencia... Sinceramente, esta vez, fue necesario abandonar el cybermundo para acabar con lo que empecé hace 5 años por estas tierras andaluzas. Finalmente obtuve el dichoso grado de doctor, lo que me da la ventaja de poder recetar, además de poner el Dr. antes de mi nombre, y que mis futuros estudiantes me digan como Martin Mc. Fly al Dr. Emeth Brown: "Usted es el Doc, Doc".
Hace 3 años, estando chambeando en el CERN (Famoso laboratorio que recordarán por la novela y posterior película de Angeles y Demonios) una Doctora me preguntó: ¿Cuando te cortarás el cabello, Luis? A lo que respondí.- Pues yo creo que cuando defienda la tesis. -La mujer soltó una risa sátira comentando- Entonces te llegará hasta los pies...jejejejeje.

El comentario más que hacerme gracia me llevó a plantearme el reto de demostrarle que no me crecería tanto. Por si las dudas, me metí un mega despunte estando en Vancouver en el 2008. En ese tiempo ya tenía la melena hasta las nalgas, y me corté como 30 centímetros o más, intentando hacerme entender con una peluquera coreana que me metió tijera a mansalva.

He de confesar que hace tiempo me noté unos claros cerca de la frente lo que me llevó a acelerar la tesis, ya que estaba empezando a perder pelo y a tapar cuanta coladera y lavabo me topaba. Osea que mis motivos de cortarme la mata también iban fundados en evitar una calvicie prematura.

Bueno, a la mañana siguiente de la defensa de Tesis, me dirigí con mi señora y cuñado a la estética más cercana con la misión de acabar con 12 años de mateo rockero. Al final, regresé al mundo del anti-grunge.

Dejo las imágines del fin de mi etapa de estudiante.

La noche de la Defensa, acompañado del pandillero.
El momento justo del tijeretazo (por cierto que la estilista estaba buenorra).
Cual torero mostrando rabo, sostengo los 12 años de rock.

Pues ahora estoy sin mata y la verdad que no me siento mal, todo se ha vuelo más rápido. Por fortuna tengo miles de fotografías que les mostraré a mis hijos para que vean que alguna vez su padre fue un hippioso, metaloso, cristo-iztapalaqueño, aztecoso y ñerol. Aunque ñero sigo siendo, pero de manera moderada.
Un abrazo a todos y mil gracias por su apoyo, felicitaciones y comentarios chidos.
Sean Felices.
METAL.

viernes, noviembre 06, 2009

PAS D'OBJET

No sé hace cuánto tiempo te fuiste de México. ¿Van cuatro, cinco años? El tiempo cada vez pasa más rápido y la percepción no es tan clara, es más bien confusa. Lo que recuerdo con precisión es que el día que nos despedimos fui a verte al Instituto de Física, a tu cubículo, y apenas cruzamos algunas palabras, expresiones sinceras de buena fortuna y mejores deseos. Te regalé una playera de mis odiados Pumas.

Y luego, al salir, caí en cuenta, de golpe, que te iba a extrañar mucho, pues aunque a veces pasaban hasta meses de no vernos, saber que estabas ahí, tan cerca, a un puñado de minutos de casa, me daba la certeza de que en cualquier momento podríamos encontrarnos. Pero esta vez te ibas, al menos por cuatro años (¡cuatro años!), para seguir con tu vida y tu carrera a miles de kilómetros del DF. A Huelva, Andalucía, España. Cuando traté de asimilar eso, me dieron ganas de llorar. Y lloré.

El tiempo pasó, tan liviano e imperceptible, y ayer defendiste tu tesis de doctorado. Hablamos horas antes y después no supe cómo te fue, pero podría apostar lo que sea (un huevo) a que todo salió bien. Y es que el que es perico donde sea es verde (así se dice, ¿no?) y tu has sido un chingón desde los lejanos días en que nos conocimos, la primera mañana del primer día del primer año de secundaria. ¿Era 1992? Entonces sonaban los 'Use your illusion', el 'Wish' y poco después el 'Get a grip', que son como banda sonora de los créditos iniciales que resuenan en la película de nuestra añeja amistad.

(De aquellos años, recuerdo también que te regalé tu segundo nombre, el mundialmente famoso 'Sabú' –personaje del mítico Zamorita, de Los Polivoces–, con el que eres conocido aquí y allá. Entonces, de cierta manera, tu sí puedes decirme aquello de 'Padrino soy tu nieto'.)

Sirva este pequeño post como una forma de felicitarte. Le has dado sentido a tanto esfuerzo invertido y no queda más que reconocerlo, decirte que tus logros son inspiradores, llenan de orgullo y hacen sonreir. No hace falta decir que nuestra amistad ha sobrevivido a la distancia (como sucede con los chacas en general), pues la prueba de fuego se ha superado cada vez que nos hemos encontrado (tuve el chance de confirmarlo cuando me topé contigo y con el Chali en Barcelona, o cada vez que regresan a México) y experimentamos esa sensación especial, como si nada se hubiera movido y el tiempo adquiriera una dimensión diferente, pues seguimos tan amigos como siempre. Como los mismos adolescentes que la pasaban tan bien abrazados, cantando a todo pulmón 'What it takes', ya medio intoxicados por los efectos de la cerveza, las horas sin dormir y una cantidad incalculable de Camellos.

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Por ahora me despido. Espero que todo siga bien, lo mejor posible. Si regresas o te quedas en Europa es algo que sólo tu sabes, pues es muy probable que allá te vaya mejor, pues acá, en el país, la onda en general no es halagadora. Y bueno, who knows. Lo que es seguro, un hecho tan contundente como la misma muerte, es que, hasta donde nuestra vida llegue, podremos tener el privilegio de sabernos amigos. Amigos de los mejores, de los que según David Summers "sabrán qué hacer".

Te mando un fortísimo abrazo.

Vic (¿hace falta poner delante de mi nombre aquello de 'tu amigo'?)