Para la primera noche en el DF tenía un boleto adquirido desde septiembre. Primera fila... del piso 1. Para la segunda fecha, el miércoles pasado, fue diferente. Medio aburrido escribia sobre el Atlético de Madrid y me llegó la llamada providencial de mi contacto en el Auditorio. Y de repente me vi con dos entradas preferentes (fila M) para una nueva cita con el bonaerense y su banda. Y a mi, que casi no me gustan los conciertos... Y de Cerati...
DOS X UNO
Debo decir que ambos conciertos fueron copia carbón, así que basta con comentar lo que pasó en el primero. Puntual, 8.33 pm, sale Gus, de negro, la banda completa de negro, y arrancan con Fuerza natural (antes de continuar, debo decir que me resistí para rastrear el setlist y cómo estuvieron los shows de GDL y MTY, así que yo iba en ceros). A partir de entonces tocó, durante poco más de una hora, el nuevo disco, casi completo, pues dejó una canción para más tarde.
Y qué decir. No escuché el nuevo material con afán de aprenderme-las-canciones-y-cantarlas. No. Lo hice mio con naturalidad, como el fan que compra con ilusión el disco nuevo de uno de sus cantantes favoritos en español y, como consta en un post anterior, el álbum me atropelló. Así, mientras Cerati desenredaba el hilo, cada momento era disfrutable. Ahí estuvieron Desastre, Cactus, Amor sin rodeos, Rapto, Deja vu, Magia, Convoy y Dominó interpretados por un Cerati Clark también emocionado de compartir con la banda de la capital.
Y claro, hay temas favoritos: debo mencionar dos: la hermosa Sal y mi gran preferida, Tracción a sangre, una canción de esas que cantas sin dejar nada en la garganta, que emocionan y erizan la piel. "Y siento/que pasan los días/ y sigo adelante/ tracción a sangre/ tras una melodia...".
La primera parte terminó con He visto a Lucy. Después, el primer corte, aire para la banda (geniales Fernando Samalea, Fernando Nalé, Gonzalo Córdoba, Richard Coleman, Anita Álvarez de Toledo y Leandro Fresco) y cambio de vestuario. Pocos minutos y surge de nuevo Gustavo, de blanco, solo, con guitarra acústica para recordar a Mercedes Sosa, la cantante argentina. Y entre manos, un tema antiguo de Soda Stereo (el único del grupo que tocaría en la noche): Zona de promesas. Fue de lo más emotivo, una ejecución sencilla pero sentimental y powerful. Ya saben (los que saben) "tarda en llegar/y al final/ al final/ hay recompensas".
Ya instalados en el mood de ayeres gloriosos, Cerati se despachó tres canciones viejas, muy viejas, rescatadas de días idos y un pasado mejor: la sorprendente Te llevo para que me lleves (apoyado por la sensual Anita Álvarez), Marea de venus y la discotequera Pulsar.
Prosiguió el argentino con más beat para mover la osamenta. La excepción fue ovacionadísima, lo mismo que Paseo inmoral y Cosas imposibles. Para bajar a tierra, dos canciones intensas, del Cerati herido, ambas de desamor y optimismo (aunque sea contradictorio): Crimen y Adiós. Como sucedió con Tracción a sangre, fueron momentos para dejar de ver y soltar la voz, para disfrutar la emoción del GC más profundo, del letrista que desde tiempos de SS no ha parado de escribir, de girar y emocionar.
Hacia el final, cuando se han ido más de dos horas de concierto, sacó de la nada el último track de Fuerza Natural, una canción escondida que se titula # (en palabras Numeral) y que, sin afán de exagerar, es un poema bello y extraño, que sólo tiene conexión en la sucesión de números, del 1 al 13.
# fue la última gran canción, junto con el adorable Puente. Como acostumbra desde los días del Ahí vamos, Gustavo se despidió con Lago en el cielo y Jugo de luna que, debo decirlo, no son de mis rolas favoritas. Sin embargo todo se desarrolló tan bien (pero tan bien) y había tan buen rock en el aire que ambos temas me parecieron respetables.
Al terminar, sin rodeos, Gus y compañía dijeron adiós y no hubo largas despedidas ni mucho tiempo para aplaudirles (lo mismo sucedió en el segundo concierto). Desaparecieron del escenario, acabó el concierto (11:05 pm) y con él llegó la bipolar satisfacción-nostalgia de un show grande que en algún momento tenía que parar. Y hoy, nada, no queda más que esperar que la próxima vez sea tan mágica. ¿Cuándo será? Quien lo sabe... pero si tarda en llegar esperaremos la recompensa.
Y como dice el ya cincuentón Cerati: "11 yo, 12 vos, 13 paré de contar". Buenas noches queridos chacs.
