
Hace más o menos 16 años, mi amiga Dulce me dió un cassette de audio original con la cinta enrededa, me dijo que si lo podía reparar, pues era muy importante para ella. La cinta era el Three Imaginary Boys de Los Cure. Finalmente abrí el cassette para reparalo, después de conseguirlo, decidí escucharlo. Las tres primeras canciones me facinaron, era algo diferente, una guitarra muy estridente, de un sonido original, más bajo y bateria y lo más importante: una voz que no se parecía a nada que hubiera escuchado antes. Grabé una copia del audio para mí y devolví la cinta reparada a la Dulce, quien me lo agradeció hasta el cansancio.
Con una escasa cultura musical, salvo la heredada por mi jefe, hice que la cinta de The Cure fuera algo sagrado, que repetía y repetía para tener un primer tronco al cual asirme en mi iniciada carrera hacia la música denominada "rock". Después descubrí que había más fanáticos a mi alrededor del mismo grupo, y que tenían mucha más idea que yo.
El Chalico era entonces y a la fecha, un fanático de The Cure, recuerdo que el me grabó un cassette con lo mejor de su colección, el cual incluía temas del Wish, el Seventeen Seconds, el Top y el Entreat. Esta cinta se convertiría en una de las más repetidas en mi casa, al grado de contagiar a mi carnal en el movimiento "cure" y que empezara, cual autómata a comprar discos y discos y discos de La Cura. El Chalico hizo lo mismo con Javieron, quien también se volvió un fan entrañable.
Así, en estos 29 años de vida he conocido a muchos Cure-fans, en México, en España y otros países. En Bégica por ejemplo, Los Cure nunca dejan de sonar en los bares.
La primera vez que vine a Europa, y después de 11 años de esperar a que regresaran a México, mi cuate el Vic me dijo que se presentarían en Santiago de Compostela, una ciudad Gallega. Yo incluí la visita a Santiago en mi viaje, para ver a Los Cure por primera vez, en un concierto inolvidable que a la fecha recuerdo como el mejor día de mi vida. Meses después, los ví tres veces en el D.F. y después me enteré que volverían a la ciudad en 2007 para los premios MTV y dar tres conciertos.
La envidia empezó a corroerme después de escuchar que mi hermano asistiría en las tres ocaciones. Así que me metí a la página a buscar conciertos en Uruapan, y ¡Oh, maravilla! Se presentarían en marzo 2008 en Madrid, Valencia y Barcelona.
Enseguida llamé para preguntar por las entradas, no estaban todavía a la venta. Entonces llamé al Chaliban para ver si le atoraba. Faltaban unos 5 meses, pero los dos acordamos en ir. El se encargó de comprar las entradas y las guardó religosamente hasta el día del evento.
Después de 5 meses, dos experimentos y una visita a México, el 10 de marzo desperté a las 6:30 am. para tomar el tren de Lovain-la-Neuve (en donde me encontraba trabajando) a Bruselas para volar a Barça. Por el mal tiempo muchos vuelos se cancelaron, por fortuna el mío no, así que llegué a Barcelona una hora tarde, pero al final llegué, para reunirme con el Palencia y su señora en la ciudad de Barcelona. Fuimos hasta su casa en Sabadell y luego volvimos, él y yo a Barça para dirigirnos al Palau de San Jordi.
Un lugar similar al Palacio de los Rebotes, solo que no tan redondo, sería el sitio del tokin, el Pale y yo no compramos un litro de graciela pa cada quien y nos dirigimos al epicentro del concierto.
Ahí me bebí la chela rápido, lo cual me hizo ir a mear. Después regresé al concierto (que todavía estaba con el grupo abridor), acompañado de otros dos litros. Justo antes del inicio, tuve que regresar a orinar, y salí del baño justo cuando empezaba La Cura con Plainsong. Me costó trabajo ubicar al Chalico, al final lo logré y me ganó la apuesta de adivinar la canción abridora. Disfrutamos de muchas buenas rolas y recordamos muchas cosas, hasta que hubo la necesidad de volver a orinar. Esta vez compramos dos litros mientras cantabamos "The walk", y regresamos a colocarnos en otro sitio. Para el momento de Lullaby, me fui a echar otra firma que aguanté hasta el final. Al regresar a buscar al Pandillero, ya no estaba, así que me chuté "Never Enough" de a soldado. Entonces el me encontró, y en la euforia de "Wrong Number", fuimos por el 4o. litro pa cada quien.

Con "Catch", "Push" y "Friday I'm in love", la eforia (y la peda) nos rebasó, así que sacamos el mexicano gandalla que llevamos dentro, y decidimos colarnos hasta adelante en el primer encore. En dos minutos llegamos a 6 metros del escenario, empujando, pisando y hasta golpeando. El Chalico le puso un buen madrazo a un catalán que le quiso dar consejos de urbanismo, y con un "Chinga tu madre" se lo quitó de encima para llegar hasta un punto ideal para ver el concierto.

Los 2 encores fueron sensacionales: el primero con corte de Seventeen Seconds, el segundo, un recordatorio del Three Imaginary y el Boys don't cry.


Terminamos pedos y eufóricos, disfrutando del gusto que era para nosotros encontrarnos más allá del charco, después de tantas historias y batallas, viendo a un grupo por el cual quizás, nos hicimos amigos.

Al regresar a Sabadell nos perdimos. Caminamos unas tres horas hasta dar con la Plaza Catalunya y tomar el autobús de regreso, y el Chalico repetía cada 3 minutos: "Pinche Negro...estamos pero bien perdidos!!!"....jejeje.
Exhaustos, finalmente llegamos a casa de Xeila más o menos a las 4 am, después de partir su pueblo caminando, pues el autobús nos dejó en el quinto carajo.
Al día siguiente comimos en Sancougat, pueblo fresa en el que ahora el Chalico imparte sus clases. Después de una rica comida mediterranea, me despedí del Chali quien se fue a dar sus clases y Xeila me llevó al Aeropuerto para regresar a Bélgica a seguir chambeando.
Regresé a España una semana después, totalmente CURADO.
Sin duda, el 10 de marzo de 2008, fue un día inolvidable.
Salud a los Cures, a la banda Cure y al resto del barril.
SEAN FELICES.